viernes, 8 de octubre de 2010

Quieres otra Realidad??? No te tomes tan en serio.

Lo más importante, en lo que se podría invertir todo lo que se tiene, es en esa premisa que consiste en perder la importancia personal, ese sentimiento de amor propio, el pundonor que nos legaron los antecesores nuestros: la idea de que el yo personal vale tanto.

Por qué sería tan importante perder el sentimiento de la importancia personal?.
Es una cosa muy sencilla: el 90% de nuestra energía está consumida en defender nuestras personas. No hay razón para tanto esfuerzo. Defender la persona cuesta "demasiado y no reporta nada".

Hay quiere crear un ahorro de energía, a fin de que la misma se emplee en algo novedoso". Este algo novedoso puede ser percibir conjuntos que no tienen ninguna historia en el mundo cotidiano.

Aparentemente estamos interesados en la percepción, lo cual no es cierto, desde luego, porque el único interés que tenemos, como hombre occidentales, es en el significado, en la epistemología, de un modo u otro.
De ahí que busquemos nuevos significados, y les llamemos nuevos rumbos.

Hay que encararse con la libertad total, que no tiene nada que ver con las libertades políticas, ideológicas, o con el derecho a la felicidad y al bienestar.

Toda la energía con la que nosotros podemos contar ya está distribuida. De ahí que no podamos romper la hegemonía de la percepción, y cuando nos encontramos con uno que sí la ha roto, creemos habernos topado con un hombre incoherente, porque no está usando la energía disponible como nosotros lo hacemos.

Entonces para poder disponer de energía, ya que toda está distribuida, tenemos que ahorrarla, y hay un único modo de hacerlo: deshacernos de aquello que no reporta nada. Y ese aquello es la importancia del yo personal.

El planteamiento es que "si se pudiera ahorrar esa energía, habría suficiente capacidad para percibir esa otra realidad, esa realidad aparte y, sobre todo, habría suficiente energía para percibir el regalo del conocimiento total".

Es haber ahorrado esa energía que le permite a uno entrar en áreas de percepción inconcebibles. El hombre de poder es el que puede entrar en mundos de percepción inconcebibles; mundos inaccesibles para el que no ha podido ahorrar energía, para aquellos que han empleado toda su energía en defender sus personas".

Si dejaramos de sentirnos tan importante - para dejar clara la idea - seríamos invulnerable. ¿Qué nos podrían hacer? Lo que nos hiere es que nos acusen, o nos ataquen en el amor propio. Uno hace lo mejor que puede, eso es indiscutible, pero jamás se puede uno tomar tan en serio.