
En la actualidad los escépticos científicos y religiosos rechazan la posibilidad de la reencarnación y rechazan la validez de la experiencia de los millones de muertos clínicos resucitados. Sin embargo, los primeros Padres de la Iglesia Cristiana, aceptaban la enseñanza del llamado Cristianismo Oculto o Esotérico que Jesucristo dejó a los suyos y defendían la verdad sobre la Reencarnación como lo enseñaron entre otros:
Justino Mártir (100-165) en su "Diálogo con Trifo" expresa:
El Alma vive más de una vez en cuerpos humanos, pero no puede recordar sus experiencias anteriores.
San Clemente de Alejandría (150-220) señaló:
Antes de la creación del mundo preexistíamos en el ojo de Dios, nosotros criaturas racionales del Verbo de Dios, a causa de lo cual nos remontamos hasta el principio; pues el principio era el Verbo. No puse por escrito todo lo que pienso pues hay un cristianismo esotérico que no es para toda la gente. Los misterios de la Fe no son para ser divulgados a todos. Es necesario ocultar en un Misterio la Sabiduría hablada.
Orígenes (185-254) el más destacado teólogo de la cristiandad, considerado el Padre de la Ciencia de la Iglesia, enseñaba así:
La preexistencia del alma es inmaterial y por tanto sin principio ni fin de su existencia. Las predicciones de los evangelios no pueden haberse hecho con la intención de una interpretación literal. Hay un progreso constante hacia la erfección, siendo nosotros primero como vasos de barro, de madera, luego de vidrio, luego de plata, para finalizar como cálices de oro. Todos los espíritus fueron creados sin culpa y todos han de regresar, por fin, a su perfección original. La educación de las almas continúa en mundos sucesivos.
Hay innumerables mundos que se siguen unos a otros durante eras eternas. El alma frecuentemente encarna y experimenta la muerte. ¿No será más conforme a la razón, que cada alma por ciertas razones misteriosas es introducida en un cuerpo, de acuerdo con sus méritos y acciones anteriores? Los cuerpos son como vasos para el Alma, la cual gradualmente, vida tras vida debe ir llenándolos.
Primero el vaso de barro, luego el de madera, después el de vidrio y por último los de plata y de oro.
Antes de aceptar tamaña dogmática aseveración es útil conocer que la teoría de la Reencarnación se encuentra íntimamente ligada con el concepto vida y entre los cristianos hasta el año 553 no creaba conflictos, es más, era natural la creencia entre los consagrados estudiosos del cristianismo esotérico como lo destacaba San Clemente de Alejandría al manifestar que: Los misterios de la Fe no son para ser divulgados a todos.
Es necesario ocultar en un Misterio la Sabiduría hablada. Diferente es por lo tanto el Conocimiento que quedó escrito al conocimiento que fue hablado y pocos fueron los informados de lo hablado...
A pesar de la encarnizada oposición religiosa, científica y filosófica que este conocimiento desata, hubo pensadores que la aceptaron con fundamentos más allá del limitante dogma sustentado en un Concilio del año 553; el Segundo Concilio de Constantinopla presidido por un Emperador que temía que la divulgación de esa Verdad debilitara el Imperio y su autoridad...
El año 553 el Concilio de Constantinopla, no fue presidido por un Papa, como debe ser, sino que por un laico como lo era el Emperador de Oriente Justiniano I, quien hizo que se declarara herética la enseñanza de Orígenes en especial, y otros padres de la Iglesia en general, todos ellos reencarnacionistas. Quince postulados origenistas fueron condenados sinodalmente: La preexistencia de las almas; la reencarnación; la eternidad de la creación; el pecado original; la procedencia del Hijo; la liberación final de todos los pecadores del infierno...
El Papa Virgilio que debía presidirlo y aceptaba, como la mayoría pensante de la época, las enseñanzas de Orígenes, permaneció retenido en Roma y no acató la validez de dicho Concilio, al igual que tres de sus sucesores, los Papas Pelagio I, Pelagio II y Gregorio I o Magno, hasta que en el año 604 para evitar un cisma se legitimó el extraño Concilio no papal.
.....................................................................................
Padre, concede que mi alma, estando en la Luz ya no sea sumergida en la ilusión engañosa de la Tierra. El alma que no regresó pronto a la región celestial de donde fue mandada a la tierra, tiene que pasar por muchas vidas recorriendo el mundo.
Sinesio (370; 430)
Cada individuo es exactamente lo que él se ha ganado el derecho de ser, lo rodea aquella felicidad cuyos derechos ha adquirido en el pasado. Se enfrenta en la actualidad con las deudas contraídas en la anterior vida y que hoy le salen al encuentro. La infelicidad es el resultado del sufrimiento infligido a otros en la vida anterior y que antes de nacer aceptó reparar. El hombre es el resultado de su pasado y será el fruto de su presente. Si quieres conocer el pasado, mira tu vida presente. Si quieres conocer el futuro, mira tu vida presente.
Buda.
Necesitamos muchas vidas, revestirnos de múltiples cuerpos, nacer y morir y volver a nacer muchas veces para llegar al fin último de la perfección que es el que los dioses nos reservan. Esta ley de vidas sucesivas da la adecuada explicación a todas las desiguales manifestaciones de nuestra existencia.
Pitágoras.
El alma del hombre es como el agua. Viene del cielo, se eleva hacia el cielo y vuelve después a la tierra, en un eterno ciclo. Estoy seguro de que he estado aquí, tal como estoy ahora, mil veces antes, y espero regresar otras mil veces más.
Goethe.
La duración de la vida sobre la Tierra es un factor personal, y sucede lo mismo con la duración del tiempo que pasa antes de volver de nuevo a la Tierra, que es también un factor personal, dependiente de un gran número de circunstancias.
Papus (Dr. Gérad Encausse).
Podía imaginarme perfectamente que tal vez había vivido en siglos anteriores y me había hecho preguntas que todavía no era capaz de responder; que tenía que volver a nacer porque no había cumplido la tarea que se me había asignado.
Carl Jung.
Nuestra vida futura será la que nosotros mismos hayamos hecho. La reencarnación o continuidad de la existencia no es una vana teoría, sino una sólida realidad. No es ésta la primera vez que estamos en el mundo; de ser así la muerte nos suprimiría para siempre. Aquello que empieza en el tiempo debe finalizar en el tiempo. Si un determinado suceso no debiera producirse más que una sola vez en el tiempo y en el espacio, todas las cosas posibles habrían sucedido ya hace mucho tiempo, porque es la eternidad lo que ha transcurrido detrás de nosotros.
El anterior Dalai Lama.
¡Yace mi niño en la tumba y no estoy a su lado! Oye de nuevo la amada voz del difunto en boca del bebé que ahora tiene en sus brazos: "Soy yo, ¡pero no lo digas!", susurra mirándola a los ojos.
Víctor Hugo.
Nada muere; los hombres fingen estar muertos y tienen que aguardar la parodia de sus funerales y afligidas necrologías, y ahí están, de pie, mirando por la ventana, sanos y salvos, con un nuevo y extraño disfraz.
Emerson.
Aunque puede que no sea un rey en mi vida futura, mucho mejor para mí: Seguiré llevando una vida activa y además no sufriré tanta ingratitud.
Federico el Grande.
Tú que eres joven y te crees olvidado de los dioses, sabe que si te vuelves peor te reunirás con las almas inferiores, y que si te haces mejor te reunirás con las superiores, y que en la sucesión de vidas y muertes te tocará padecer lo que te corresponde a manos de tus iguales. Esta es la justicia del cielo.
Platón.
Léeme, OH lector, si en mi encuentras deleite, porque raras veces regresaré de nuevo a este mundo.
Leonardo Da Vinci.
No es más sorprendente haber nacido dos veces que una sola; en la naturaleza todo es resurrección.
Voltaire.
Después de la muerte todos nuestros pensamientos y representaciones mentales aparecen como un grandioso panorama delante del alma. La vida entre la muerte y el nuevo nacimiento es tan rica y variada como la vida entre el nacimiento y la muerte.
Rudolf Steiner.
La Reencarnación no está condenada por la Iglesia y de ninguna manera su creencia entra en conflicto con ninguno de los dogmas católicos.
Arzobispo Passarelli (1820 - 1897)
El hombre se halla dentro de un cuerpo porque a lo largo de su existencia allega experiencias sensorias que sólo se pueden conseguir a través de un organismo físico humano. Tan pronto se encuentra libre de tales deseos, la reencarnación cesa.
Hermes Trismegisto.
Tal vez yo vea en la Biblia la reencarnación que no hay, pero tal vez vosotros suprimáis la que hay. El concepto de la reencarnación sólo le es útil a alguien si al conocerlo lo hace ser mejor persona.
Edgard Cayce.
Muchas vidas hemos vivido y muchas más por delante tenemos a realizarse en cada uno de los mundos innumerables.
Giordano Bruno.
El hombre que renace es el heredero de la acción del hombre muerto. No obstante es un nuevo ser. El nuevo ser es lo que sus actos lo han hecho. Es debido a diferencia en su karma que los hombres no son todos iguales; sino que unos viven largo tiempo, otros corto tiempo; unos son sanos y otros enfermos; etc.
Swami Vijoyananda.
Para llegar a la perfección, a Dios, o a la Verdad, debéis ir a través de varias experiencias, hasta que hayáis acumulado suficiente conocimiento, equivalente a la realidad. Esta división entre la ignorancia y la sabiduría sólo será traspuesta por una constante acumulación, aprendizaje que prosigue vida tras vida hasta llegar a la perfección. Vosotros, que sois imperfectos ahora, os volveréis perfectos, para lo cual debéis tener tiempo y oportunidad, lo que hace necesario el renacimiento. Esta es, brevemente la teoría de la reencarnación.
Krishnamurti.
Una sola alma puede reencarnar varias veces en diferentes cuerpos y, de esta manera, rectificar el daño hecho en encarnaciones previas. De modo similar, también puede alcanzar la perfección que no alcanzó en encarnaciones previas.
Rabino Moshe Chaim Luzzato.
La milenaria Enseñanza nos recuerda:
Lo que un hombre siembra eso también cosechará:
Siembra un pensamiento y cosecharás una acción.
Siembra una acción y cosecharás un hábito.
Siembra un hábito y cosecharás un carácter.
Siembra un carácter y cosecharás un destino.
Más allá de los sentidos está la mente.
Más allá de la mente está el alma.
Más allá del alma está el espíritu.
Más allá del espíritu está Dios.




