
Hoy quiero pedirles, solo por una momento que se abran a la opción que se va a presentar. No escuchen como estudiantes universitarios. Quién no ha hablado con estudiantes universitarios antes: están muertos y son arrogantes.
El sentido común y la idealización son lo que nos mata. Nos aferramos a ellos con los dientes, ese es el “simio.” Todos nosotros nos vamos a morir y por eso no podemos ser elitistas y todos tenemos la opción a la libertad.
Lo que quisiera es que lo que aquí se exprese no sea vocabulario sino una opción transformativa para que los lleve más allá de lo que es permisible. Necesitamos un ápice de desesperación para emerger porque el mundo cotidiano no se va a componer, se va a empeorar y nosotros nos ponemos más viejos, más estúpidos, más seniles...
El anhelo es suficiente, uno tiene que tener la osadía de formalizarlo, de fortalecerlo, de hacer un llamado final, pero como estamos tan repletos de ideologías nunca llegamos.
El cuerpo humano es una máquina increíble, sofisticadísima, el cuerpo nos puede llevar hasta los confines del universo mismo, se pueden hacer viajes que desafían toda explicación, viajes hechos en cuestión de segundos. El cuerpo humano es una máquina increíble que cotidianamente sólo usamos lamentablemente para barrer...
En la psicología moderna se pone el parche para tratar de adaptarnos al mundo y ser más empedernidos en el yo personal. Hay cursos enteros de como ser agresivo en los negocios, como ser triunfador, como hacer lo que ustedes digan, como convencer a los otros y así no hay salida, así jamás podemos percibir nada, porque esos sólo son tremendos vuelos de la fantasía.
El problema es que desde niños nos transforman en personas ocupadísimas en el mundo social cuando esto es un sistema muy ineficaz porque para tratar con el mundo cotidiano no se necesita tanto esfuerzo, el mundo cotidiano no necesita tanta energía de nuestra parte y lo que realmente necesitamos es acabar con el ego y entonces cuando acabamos con él no nos toma tanta energía enfrentar el mundo.
Lo que nos roba la energía es que no podemos desligarnos del yo, tenemos que defender el yo, defender a la patria y nuestra cueva es el ego... Todos los seres humano están involucrados en un estado de ser que nos consume sin llevarnos a nada. Somos prisioneros de nuestros pensamientos, de ideas preconcebidas que nos son implantadas externamente. Vivimos pendientes de idealizaciones ajenas.
Estamos sepultados por nuestra educación social, engañados con percibir al mundo como un lugar de objetos duros y finalidades. Vamos hacia nuestras tumbas negando que somos seres mágicos; nuestra prioridad es servir al ego en vez de al espíritu.
La idea de que somos libres es una ilusión y un absurdo. Debemos comprender que el sentido común nos engaña porque la percepción ordinaria sólo nos dice una parte de la verdad. La percepción ordinaria no nos dice toda la verdad. Debe haber algo más que el mero paso por la tierra, que eso de sólo comer y reproducirnos.
El sentido común sería ese acuerdo al que hemos llegado tras un largo proceso educativo que nos impone la percepción ordinaria como la única verdad. "Precisamente, el arte del sabio consiste en llevar al aprendiz a descubrir y a destruir ese prejuicio perceptivo".




